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Cómo conservar el vino correctamente … incluso en verano
Cómo conservar el vino en verano adecuadamente

En los meses de calor pocas cosas apetecen tanto como disfrutar una copa de vino bien fresquito. Tanto si se comparte con amigos, como si se saborea mientras se lee un libro o simplemente se descansa de la rutina diaria.

Con la subida de temperaturas descorchamos vinos ligeros, afrutados y fáciles de tomar. Vinos que servimos frescos y que, llegado el momento es necesario conservar para su posterior consumo.

Pero, cuando llega este momento, aparece la eterna pregunta en  la cabeza del winelover. ¿Cómo conservar el vino en verano correctamente sin que pierda sus propiedades?

Aprender a conservar los vinos en verano, más que en cualquier otra época del año, es fundamental para posteriormente servirlos en condiciones óptimas. El calor es un gran enemigo del vino, por lo que cualquier error en este aspecto puede dar al traste con magníficos vinos. Y, precisamente por eso, la forma de conservación del vino genera tantas dudas entre los aficionados al vino.

Existe infinidad de información acerca de este tema. Pero, también muchas dudas todavía.

Por ese motivo, hoy vamos a tratar de resolverlas. Resumiendo algunos de los consejos de expertos que sí o sí es recomendable seguir si quieres que tus vinos se mantengan inalterables. ¡Por más que suba el termómetro!

 

Cómo conservar el vino en verano con todas las garantías

 

Coloca las botellas en horizontal

Aunque lo habitual es que almacenemos las botellas de vino en posición vertical, lo recomendable es conservarlas en horizontal. ¿El motivo? Simplemente, para que el corcho que cierra la botella permanezca húmedo. De no ser así, el corcho iría perdiendo elasticidad y con el tiempo permitiría la entrada de oxígeno en el vino. Y eso, sería nefasto.

Por ese motivo, es tan recomendable el uso de un cierre que se adapte totalmente al cuello de la botella y favorezca su cierre estanco. Conserva así tus vinos y verás como evitas sorpresas desagradables motivadas por la oxigenación.

 

Evita oscilaciones térmicas

Como ya hemos indicado, el calor es el enemigo nº1 del vino. Y, si a eso se le suma unos cambios bruscos de temperatura, tenemos bastantes posibilidades de estropearlo. Si es posible, consérvalo a temperatura constante, alejado de fuentes intensas de calor como cocinas y hornos.

Igualmente, durante su desplazamiento asegúrate de que no permanezca un tiempo excesivo en el vehículo de transporte. Sobre todo, si va a estar estacionado al sol. Al comprarlo, ten garantía de que se te envíe en el menor tiempo posible. Justo por ese motivo, en CestaShop aseguramos la entrega en un plazo máximo de 48 horas. Así evitamos que el transporte le pueda afectar negativamente.

 

No a la luz directa

Una exposición directa a la luz tampoco es beneficiosa para la conservación del vino. Y en verano, la intensidad es todavía mayor. Por lo que hay que tener especial cuidado con el lugar escogido para guardarlos. Si es posible, opta por ubicaciones situadas en espacios tranquilos. Alejados de ruidos y, preferiblemente, oscuros y bien ventilados para evitar la proliferación de hongos. Te sugerimos ser rigurosos en este punto sobre todo con los vinos blancos que son más sensibles a la luz.

Una curiosidad… ¿Has observado que muchas botellas son de color oscuro? La razón es evitar la acción de la radiación ultravioleta sobre algunos componentes químicos del vino. Que se destruirían o se verían dañados ante la acción de la luz.

 

Gran duda: la temperatura

En este punto es importante aclarar dos conceptos que, aunque puedan confundirse, nada tienen que ver. Por un lado, una cosa es la temperatura a la que servimos el vino. Y, por otro, a la que se conserva hasta su consumo.

Partiendo de aquí, es innegable que la opción perfecta para la conservación de los vinos es una bodega o cava subterránea. Si no se dispone de esta opción, lo perfecto es una vinoteca. Aunque supone un desembolso inicial, a la larga es la opción más práctica. Puesto que mantiene los vinos en perfectas condiciones sin tener que preocuparte de nada.

La temperatura ideal para mantener en buen estado los vinos es de entre 10ºC y 16ºC, con una humedad que oscile entre el 70 y el 80%. Aún así, siempre sugerimos consultar a la bodega productora del vino si existe alguna sugerencia especial. Pues nadie como quien ha elaborado el vino, puede darnos las pautas más exactas y rigurosas.

 



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